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LA IMPORTANCIA DEL PH EN LA AGRICULTURA Y EN EL ABONADO: TRATAMIENTOS Y RIEGO

El pH es una medida de la acidez o alcalinidad de una disolución acuosa, con un valor variable entre el 0 y el 14. Por debajo del valor 7, las soluciones son acidas y, por encima del valor 7, son básica. El valor de pH= 7 indica que la solución es neutra, esto se asocia con el pH del agua pura. El conocimiento del valor de pH es muy importante en numerosas fases de la agricultura. Como regla general, el pH óptimo para las aplicaciones agrícolas debe ser ligeramente ácido, entre 5-6 de pH.


El pH y su control tiene una enorme importancia en la aplicación de los tratamientos fitosanitarios: abonado foliar, tratamiento de cobre, insecticidas, fungicidas, herbicidas, en el uso del agua para regar y en el abonado. En la agricultura, el agua es fundamental. Su procedencia es variada y puede ser cambiante según la época del año. El conocer su pH es importante porque puede afectar a nuestra cosecha. Es un parámetro que se debe tener en cuenta sobre todo a la hora de aplicar tratamientos fitosanitarios (herbicidas, cobres, etc.) y en el riego localizado. Un pH por encima de seis puede hacer que los productos reaccionen entre sí o con las sales del agua provocando la creación de sustancias insolubles o una menor efectividad de la materia activa del producto fitosanitario.

Por tanto, medir el pH y poder controlarlo puede mejorar la eficiencia del tratamiento y ahorrar costes. Es importante tener en cuenta que el pH del agua puede ir variando en un pozo en un mismo año y, en aguas superficiales (canal, pantanos, acequias), también presenta variaciones. Es necesario recalcar que, en caso de tener un pH muy básico o alcalino, es aconsejable utilizar productos específicos para bajarlo (ácidos) antes de mezclar los productos fitosanitarios.  Igualmente, se puede usar el ácido nítrico que además aporta nitrógeno.

El mercado ofrece lo que llaman correctores o reguladores de pH que en realidad son ácidos corrientes con nombres raros y precios muy altos. Nosotros recomendamos que, si se quiere bajar el pH, basta un simple ácido fuerte, como el ácido nítrico (0,4 €/ kg precio 2020, riqueza 63%, aporta un 15% de nitrógeno) para regular el pH a un precio muy bajo.  

 

pH del caldo del tratamiento fitosanitario

Del pH depende el tiempo de vida útil del principio activo empleado. Por ello, recomendamos ir aplicándolo poco a poco y apuntar las cantidades empleadas para posteriores adiciones durante una misma jornada. Esto es indicativo tanto para subir como para bajar el pH. Así, invertir cinco minutos en regular el pH la primera vez del caldo fitosanitario, puede hacer que un mismo tratamiento sea tremendamente efectivo o pierda mucha eficacia. Además, después se puede aplicar en la misma jornada indicando la misma dosis, solo habría que testear el pH. Como hemos citado anteriormente, un buen regulador de pH es el ácido nítrico. En las siguientes tablas podemos observar cómo influye el pH.  Aunque hay un gran tipo de variaciones, en general encontramos que los insecticidas son afectados más severamente que los herbicidas y fungicidas. Y, además, observamos que los organofosforados y los carbamatos se descomponen mucho más rápido que los clorados.

pH óptimo y vida media de soluciones de tratamientos fitosanitarios

 

 

ph ideal

Ph 4-5

ph  6-7

Ph 8- 9

Glifosato

4

 

 

 

Oxifluorfen

6

 

 

 

Mancozeb

5

20 días

17 h

35 h

Metalaxil

5-6

 

 

 

Tebuconazole

7

 

 

 

 



Solubilidad de compuestos cúpricos usados en tratamientos fitosanitarios (Ref.: Inía - Franco Bologna y colab.)

Los compuestos a base de cobre, en sus distintas formulaciones, han sido y serán una de las herramientas más utilizadas en el control de enfermedades de hongos del olivo (repilo, aceituna jabonosa, verrugas). El contenido de cobre disuelto en la solución del caldo es afectado por el pH (Fig -1). La concentración de cobre disuelto varía con la fuente de cobre y con los compuestos acompañantes en la solución. Así, es importante recalcar que, cuanto más bajo es el pH de la solución, mayor es la concentración de cobre libre en la misma. La cantidad de cobre libre a pH 4 es 50 veces mayor que a pH 7, para la solución de oxicloruro y 5.3 veces mayor para el óxido cuproso.


 

Conclusiones

El pH es un factor importante a tener en cuenta en el momento de la preparación de las soluciones de cobre. A pH de 6 o menores, las cantidades de cobre aportadas son realmente considerables, en relación a la cantidad de cobre soluble a pH 7. Las variaciones de cobre libre en la solución del fitosanitario son importantes desde el punto de vista de la eficiencia del tratamiento fitosanitario. El pH de la solución afecta la cantidad de cobre solubilizado, ya sea utilizando oxicloruro de cobre (Fanavid 85) u óxido cuproso (Nordox 75). Cuanto menor es el pH, mayor es la solubilidad del Cu.

Con todos estos datos, observamos la importancia que tiene el control de pH en el caldo de los tratamientos. Por todo ello, medir el pH puede ahorrar muchos costes.

¿Cómo se mide el pH?

Hay varias formas de medir el pH del agua o de una disolución (caldo de tratamiento) para el agricultor. La forma más sencilla fácil y barata es hacerlo con tiras indicadoras de papel, lo que se llama ‘papel de Tornasol’.  Se trata de un sistema de medición rápido, de fácil manejo y, aunque su precisión no sea equiparable a la de un pH metro de laboratorio, si resulta una buena solución de bajo coste para el agricultor. 

El empleo de las tiras de pH resulta muy sencillo. Solo hay que impregnar las tiras de papel indicador en el caldo del tratamiento y observar cómo vira el color pasado un minuto, con objeto de conocer si estamos en el pH indicado o necesitamos realizar una modificación. Estas tiras de pH se pueden encontrar por un coste de 3-5 € y el paquete contiene muestras para numerosos análisis.

Es muy importante el modo de empleo de la tira de papel. Se debe realizar con las manos limpias y secas, para evitar contaminaciones. Invertir 5 minutos en regular el pH la primera vez del caldo fitosanitario, puede hacer que un mismo tratamiento sea tremendamente efectivo o pierda mucha eficacia. Además, después se puede aplicar en la misma jornada indicando la misma dosis, solo habría que testear el pH. 

 

¿Qué es el pH de los suelos?

Es bien conocido que la elección de un cultivo depende del pH de suelo. De ahí que, con frecuencia, digamos que “los altramuces son típicos de suelos ácidos” o que “la alfalfa y el olivo son cultivos que prefieren suelos alcalinos”. Por tanto, es de suma importancia conocer el pH del suelo. La solubilidad de numerosos compuestos que contienen fósforo en el suelo está determinada principalmente por el pH. Así, el pH de la solución nutriente en contacto con las raíces puede afectar el crecimiento vegetal de dos formas principalmente:

-         El pH del suelo puede afectar la disponibilidad de los nutrientes. Para que el aparato radical pueda absorber los distintos nutrientes, éstos obviamente deben estar disueltos. Valores extremos de pH pueden provocar la precipitación de ciertos nutrientes, con lo que permanecen en forma no disponible para las plantas.

-         El pH puede afectar al proceso fisiológico de absorción de los nutrientes por parte de las raíces. Todas las especies vegetales presentan unos parámetros característicos de pH en los que su absorción es idónea.


¿Qué es el pH del agua de riego localizado (goteros)?

Sabemos que existen aguas cuyo contenido en carbonato o bicarbonato puede ser muy elevado, son las llamadas aguas alcalinas. Su empleo, bajo determinadas formas de riego (aspersión), puede acarrear problemas importantes si previamente no han sido correctamente aciduladas, (obstrucción de goteros). El pH del agua utilizada debe estar entre cinco y seis (pH ácido). Por lo que, si es necesario, se utilizarán correctores de pH (ácidos).

 

¿Qué es el pH de los abonos de fondo?

Hay abonos que, cuando se disuelven en agua y se utilizan como abonos foliares o en fertiirrigación (MAP, MKP, ácido fosfórico, ácido nítrico y sulfato amónico), tienden a acidificar el agua de tratamiento o del riego. Por el contrario, otros (nitrato potásico, nitrato cálcico, nitrato magnésico y sulfato potásico) tienden a alcalinizarla.

Desde el punto de práctico, y por lo que al pH se refiere, las disoluciones nutritivas para fertiirrigación pueden clasificarse en tres categorías:

-         Óptimas (5.5 < pH ≤ 6.5)

-         Subóptimas (6.5 < pH ≤ 7.5)

-         Inadecuadas (pH > 7.5).

Igual que el pH del agua influye en la preparación del caldo, el pH del suelo lo hace en la degradación de los productos que se aportan. Este mismo criterio se puede utilizar para el pH del caldo de los tratamientos fitosanitarios o de abonado foliar.

 


  


 

 

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